El espacio público constituye una pieza fundamental en la configuración de las ciudades sostenibles. No se trata únicamente de áreas verdes o plazas, sino de un sistema complejo que abarca calles, aceras, carriles para bicicletas, parques, riberas, patios y otros equipamientos abiertos al uso común. Su presencia y calidad influyen directamente en la salud, el bienestar, la inclusión social y la dinámica económica de los entornos urbanos.
La dimensión cuantitativa del espacio público
Los datos documentados por UN-Habitat ofrecen una referencia clara sobre la proporción de espacio público en las ciudades que funcionan de manera eficiente. Se estima que aproximadamente el 50% de la superficie urbana debería estar dedicada a este fin. Sin embargo, la realidad global muestra que pocas ciudades alcanzan esta meta. Esta brecha entre el ideal y la práctica tiene consecuencias medibles: la falta de espacios públicos de calidad se asocia con una reducción en la calidad de vida urbana, un aumento de la criminalidad, tensiones sociales, impactos negativos en la salud y congestión.
Es relevante destacar que las calles componen la mayor parte del espacio público en las ciudades, representando alrededor del 75% de su total. Esta proporción subraya la importancia de la infraestructura vial no solo como medio de transporte, sino como espacio de encuentro y convivencia. Los datos históricos muestran una tendencia a la disminución: en las áreas urbanas construidas entre 1990 y 2015, las calles representaban el 20,8% de la superficie, una cifra inferior al 25% registrado a principios de la década de 1990.
Las diferencias regionales son significativas. Por ejemplo, en África Subsahariana, la proporción de espacio público dedicado a calles es la más baja, con solo el 16% de la superficie construida. En contraste, las ciudades de la región de Medio Oriente y Norte de África alcanzaron el 26% en 2015. Estas variaciones reflejan distintas prioridades de planificación urbana y contextos socioeconómicos.
Impacto social y económico
El espacio público no es un lujo, sino un motor de desarrollo. Los espacios públicos bien planificados y gestionados generan valor económico sustancial. Se ha documentado que tienen un impacto positivo en el precio de las propiedades residenciales y comerciales cercanas. Además, son esenciales para la sostenibilidad ambiental, al proporcionar servicios ecosistémicos y contribuir a la resiliencia urbana.
Desde la perspectiva social, el espacio público fomenta la inclusión, la identidad cívica y la calidad de vida. La ausencia de estos espacios, o su diseño inadecuado y privatización, puede generar exclusión y marginación. Por ello, las políticas y estrategias a escala de ciudad deben garantizar la planificación, el diseño y la gestión de espacios públicos en diferentes escalas, asegurando que sean seguros, inclusivos y accesibles para todos, especialmente para mujeres, niños, personas mayores y personas con discapacidad.
Programas y redes de acción
UN-Habitat ha impulsado el Programa Global de Espacio Público (GPSP) desde 2012 para apoyar a las ciudades en la creación de espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles. Este programa ha completado más de 150 proyectos de mejora en más de 100 ciudades, beneficiando a más de 2,8 millones de personas. Además, más de 52.000 personas, incluyendo jóvenes, niños, mujeres y niñas, han participado en el co-diseño y la co-construcción de estos espacios.
El éxito de estos esfuerzos se basa en una amplia red de socios que incluye gobiernos locales y nacionales, la sociedad civil, la academia y el sector privado. La red global de espacio público de UN-Habitat cuenta con más de 800 actores que se reúnen regularmente para avanzar en la agenda pública. Los proyectos de regeneración suelen implementarse en colaboración entre UN-Habitat, el gobierno local y una organización de la sociedad civil, y en algunos casos con otras agencias de la ONU.
Medición y objetivos de desarrollo sostenible
La medición del espacio público es clave para su gestión efectiva. El Indicador 11.7.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) mide la proporción promedio de la superficie construida de las ciudades que es espacio abierto para uso público, desglosado por sexo, edad y personas con discapacidad. Este indicador permite a las ciudades establecer líneas de base y monitorear el progreso hacia el objetivo de proporcionar acceso universal a espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles para 2030.
Herramientas como el kit de evaluación de espacio público a escala de ciudad permiten a las comunidades realizar inventarios y evaluaciones digitales, facilitando la toma de decisiones basada en evidencia. Estas herramientas son fundamentales para identificar áreas de mejora y garantizar que los espacios públicos cumplan con estándares de calidad y accesibilidad.
Conclusión
El espacio público es mucho más que un elemento estético o recreativo; es una infraestructura esencial para el funcionamiento eficiente, equitativo y sostenible de las ciudades. Su preservación y mejora requieren un enfoque integral que combine planificación urbana, participación comunitaria y medición rigurosa. La experiencia documentada por UN-Habitat demuestra que, cuando las ciudades invierten en espacio público de calidad, no solo mejoran la vida de sus habitantes, sino que también impulsan el desarrollo económico y la cohesión social.
La ficha, de un vistazo
Alcance
Lectura editorial; no constituye una visita ni una evaluación técnica.
Fuentes y referencias
Public Space | UN-Habitat ↗23/10/2026
Global Public Space Network | UN-Habitat ↗23/10/2026
11.7 Public space | UN-Habitat ↗23/10/2026
