Un parque, una calle o una plaza no son únicamente lugares entre edificios. Son parte de la infraestructura cotidiana de una ciudad: espacios donde se encuentran las personas, se desarrollan actividades económicas y se hace posible el acceso a servicios. Desde esa perspectiva, el espacio público no es un telón de fondo de la vida urbana, sino una condición para que la ciudad funcione de forma más equitativa.
El Programa Global de Espacio Público de ONU-Hábitat, creado en 2012, trabaja con gobiernos locales para apoyar espacios seguros, inclusivos, conectados y ambientalmente sostenibles. Su enfoque combina evaluación, planificación, diseño, participación y gestión. Esa combinación plantea una idea útil para leer el espacio cotidiano: la calidad de un lugar no depende solo de su aspecto, sino también de quién puede usarlo, cómo se relaciona con el entorno y qué posibilidades ofrece en el tiempo.
Una red de lugares, no una colección de proyectos
Calles, aceras, ciclovías, plazas, parques, paseos junto al agua, jardines y patios pueden formar parte de los espacios públicos de una ciudad. Considerarlos en conjunto ayuda a ampliar la mirada más allá de un proyecto singular. Una plaza puede ser acogedora, pero su vínculo con las calles cercanas, los recorridos peatonales y otros espacios determina cómo se integra en la vida diaria.
El programa articula intervenciones locales con estrategias urbanas y políticas más amplias. El objetivo declarado es apoyar redes de espacios públicos y marcos de planificación de largo plazo, además de aportar a políticas nacionales. La participación de gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil aparece como parte de esa labor, junto con actores académicos y privados en la red global.
Esta lógica de red también vuelve relevante la continuidad: diseñar o renovar un espacio es una parte del trabajo; su gestión y mantenimiento forman parte de la capacidad de sostenerlo. La documentación consultada describe marcos de gestión y mantenimiento como ámbitos de apoyo del programa, aunque no detalla aquí un modelo único aplicable a todas las ciudades.
Cuatro dimensiones que se cruzan
En 2024, las iniciativas descritas por el programa se organizaron en torno a cuatro áreas: resiliencia climática, economía y medios de vida, inclusión social y respuesta a crisis. No son temas separados de la forma urbana. Una intervención en un parque, una calle o un mercado puede incidir en varias dimensiones a la vez, aunque los resultados dependan del contexto local.
- Resiliencia climática: el espacio público se considera parte de las respuestas urbanas frente a los impactos del clima. La documentación sitúa esta cuestión entre las áreas de trabajo, sin precisar resultados climáticos comparables para cada proyecto.
- Economía y medios de vida: los mercados y otros espacios de actividad pueden sostener intercambios y oportunidades locales. El informe de 2024 incluye la revitalización de mercados entre los tipos de intervención.
- Inclusión social: la seguridad, la accesibilidad y la posibilidad de participar en el diseño son parte del propósito del programa, con atención especial a grupos vulnerables.
- Respuesta a crisis: los espacios públicos se abordan también como elementos de soluciones urbanas integradas ante situaciones de crisis.
La combinación importa porque las necesidades urbanas se solapan. En asentamientos informales, por ejemplo, el informe de 2024 vincula los espacios públicos con la organización del crecimiento urbano, la habitabilidad, la prestación de servicios, los medios de vida y la resiliencia climática. Así, una intervención no se entiende solo como una mejora visual: puede relacionarse con la forma en que el barrio se conecta y funciona.
La participación como parte del diseño
El programa describe herramientas participativas y apoyo a gobiernos locales en evaluaciones, estrategias, principios de diseño y marcos de gestión. La participación, en este enfoque, no es un añadido decorativo: puede ayudar a que las prioridades de quienes usan un espacio formen parte de la definición del proyecto.
Sin embargo, la existencia de una metodología participativa no permite concluir por sí sola que todas las personas estén representadas o que sus necesidades se traduzcan en resultados. Para valorar un caso concreto haría falta conocer quién participó, qué decisiones pudo influir y cómo se mantuvieron los acuerdos. Esas respuestas no se detallan en la información general aquí disponible.
Qué muestran las cifras y qué no
El informe de 2024 señala que el programa actuó en 13 países y que sus iniciativas beneficiaron a más de 70.000 personas durante ese año. También indica que las intervenciones incluyeron la regeneración de parques y calles de barrio, así como la revitalización de mercados y espacios cívicos.
La página del programa presenta otras cifras acumuladas y de periodos anteriores: por ejemplo, informa de más de 150 espacios públicos apoyados en más de 100 ciudades desde 2012, junto con métricas de participación y acceso. La página de la Red Global de Espacio Público, por su parte, ofrece un recuento distinto: 151 proyectos en más de 100 ciudades y un impacto declarado en más de 2,72 millones de personas durante la década descrita. Estas cifras corresponden a páginas y cortes de información diferentes; no deben sumarse ni tratarse como si fueran una única serie estadística.
Las cifras describen alcance, pero no bastan para comparar la calidad de los espacios ni para atribuir cambios urbanos únicamente a una intervención. Para una evaluación local serían necesarios datos específicos sobre el lugar, las personas usuarias, la accesibilidad, el mantenimiento y los resultados observados a lo largo del tiempo.
Del lugar al derecho a la ciudad
En el Foro Urbano Mundial celebrado en El Cairo en 2024, el espacio público se presentó como un punto de entrada práctico para avanzar la Nueva Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El informe también relaciona el acceso al espacio público con el acceso a vivienda adecuada, suelo y servicios básicos.
Esa conexión cambia la escala de lectura: una acera accesible, un parque cercano o un mercado activo no sustituyen políticas de vivienda y servicios, pero forman parte de cómo se experimenta la ciudad. El reto consiste en conectar las decisiones sobre espacios concretos con las condiciones más amplias que permiten usarlos de manera segura y equitativa.
El programa señala que, de cara a su Plan Estratégico 2026–2029, busca asumir un papel más articulador, reforzar la apropiación local, ampliar alianzas y consolidar conocimiento global. La idea de fondo es sencilla y exigente a la vez: los espacios públicos funcionan mejor como infraestructura urbana cuando se piensan en red, se definen con atención a sus usuarios y se sostienen más allá de la obra inicial.
La ficha, de un vistazo
Alcance
Lectura editorial; no constituye una visita ni una evaluación técnica.
Fuentes y referencias
Global Public Space Programme: UN-Habitat’s initiatives towards safe, inclusive and accessible green and public spaces for all | UN-Habitat ↗26/10/2026 Global Public Space Programme: UN-Habitat’s initiatives towards safe, inclusive and accessible green and public spaces for all — ONU-Hábitat, informe sobre las actividades de 2024, publicado en 2025.
Global Public Space Programme | UN-Habitat ↗26/10/2026 Global Public Space Programme — descripción del programa, enfoque y cifras de alcance.
Global Public Space Network | UN-Habitat ↗26/10/2026 Global Public Space Network — definición de espacio público y descripción de la red global.
