La arquitectura de Balkrishna Doshi no se entiende solo como una colección de edificios. En sus proyectos, el diseño organiza relaciones entre la vida cotidiana, el entorno y las personas que usan los espacios. Esa orientación aparece tanto en viviendas que pueden crecer según las necesidades de sus habitantes como en escuelas, instituciones y propuestas de planificación urbana.

Doshi, nacido en Pune en 1927, fue una figura pionera de la arquitectura moderna en India y recibió el Premio Pritzker en 2018. Su formación y sus colaboraciones con Le Corbusier y Louis Kahn convivieron con una búsqueda de soluciones vinculadas a la cultura, las tradiciones, los recursos y el clima locales. El resultado no fue un estilo único, sino una práctica que tendía puentes entre influencias modernas y formas de vida específicas.

Una arquitectura que cambia con quienes la habitan

La vivienda ocupa un lugar central en esa manera de pensar. Doshi describía la casa como hogar y extensión de la vida familiar, no simplemente como una forma construida. En esa perspectiva, patios, verandas y transiciones entre interior y exterior pueden formar parte de una relación cotidiana con el clima y las actividades domésticas.

El proyecto Aranya, un conjunto de vivienda de bajo coste realizado en Indore en 1989, llevó la adaptabilidad a una escala urbana. Se planteó mediante un sistema modular y un enfoque de «lotes y servicios»: se ofrecían servicios básicos, mientras que las casas se iniciaban con un núcleo mínimo que las familias podían ampliar. La posibilidad de ajustar la vivienda a necesidades, preferencias y posibilidades económicas era parte del planteamiento, no un añadido posterior. El conjunto llegó a albergar a más de 80.000 personas, según la documentación de la exposición.

La casa de Doshi, Kamala House, ofrece otro punto de comparación, esta vez en una escala doméstica. Construida en Ahmedabad en 1963, tiene una planta en cruz. La descripción del proyecto destaca que esa disposición favorece la entrada de luz en los espacios y que los muros de ladrillo aislados ayudan a reducir el calor del verano. Es una solución concreta, distinta del crecimiento progresivo de Aranya, pero ambas muestran cómo la vivienda puede responder a condiciones de uso y ambiente.

Aprender en espacios compartidos

En el campus del Centre for Environmental Planning and Technology (CEPT), en Ahmedabad, Doshi desarrolló algunos de sus edificios más significativos a lo largo de cuatro décadas. En 1968 fundó allí la School of Architecture como institución multidisciplinaria. Su edificio se concibió como un espacio de circulación libre, sin una compartimentación rígida, para facilitar el intercambio entre estudiantes y docentes.

La escuela se elevó sobre un antiguo horno de ladrillos, cuya presencia influyó en la planta y la organización del edificio. En el mismo campus, la galería Amdavad Ni Gufa —«gufa» significa cueva en guyaratí— se hunde parcialmente en el terreno como respuesta al clima local. Sus volúmenes abovedados se integran en el paisaje; para construirlos se recurrió a materiales de desecho, herramientas manuales sencillas y trabajadores sin cualificación especializada.

Estos dos edificios no proponen una fórmula única para aprender o construir. Más bien muestran cómo la disposición espacial, el terreno y las condiciones de trabajo pueden participar en la identidad de una institución. En la escuela, el énfasis está en el contacto y la circulación; en la galería, en la relación con el suelo y el clima.

Instituciones donde también se convive

El campus del Indian Institute of Management de Bangalore se construyó entre 1977 y 1992 mediante adiciones y modificaciones sucesivas. Sus patios se diseñaron como jardines, y los corredores, como lugares de encuentro espontáneo además de recorridos. Pérgolas, vegetación y aberturas hacen que la luz transforme esos espacios a lo largo del día. Así, la circulación puede extender las áreas de aprendizaje en vez de limitarse a conectarlas.

En Ahmedabad, Sangath, el estudio de Doshi terminado en 1980, reúne otra serie de usos. El nombre significa «moverse juntos» en guyaratí. El edificio fue concebido para el trabajo, el encuentro y actividades que podían incluir conferencias o conciertos. Sus espacios interconectados y su entrada estrecha y poco visible expresan una búsqueda menos centrada en una imagen monumental que en la experiencia de recorrer y ocupar el lugar.

En Sangath confluyen recuerdos de la casa de infancia de Doshi y de su experiencia en el estudio de Le Corbusier en París, junto con referencias a tradiciones indias. La relación con el paisaje, el clima y el propósito del edificio forma parte de la propuesta. El conjunto ofrece una lectura de la arquitectura institucional como soporte de actividades diversas, y no únicamente como contenedor de una función fija.

La ciudad como soporte de la vida común

La escala urbana aparece en el plan maestro y las directrices de diseño de Vidhyadhar Nagar, una urbanización prevista en las afueras de Jaipur. Concebida para un terreno de 350 hectáreas, la propuesta se inspiró en la ciudad amurallada de Jaipur y combinó principios históricos de planificación con necesidades contemporáneas. Su infraestructura se diseñó para atender hasta 400.000 habitantes.

Un espacio abierto lineal debía funcionar como eje de actividad, con escuelas, centros de salud y áreas de juego. La piedra natural, los voladizos y los balcones se plantearon tanto en relación con el microclima como con la experiencia visual de la arquitectura tradicional local. Es una escala distinta de la casa o el campus, pero persiste una idea compartida: los espacios comunes y las condiciones ambientales son parte de cómo se organiza la vida diaria.

Una práctica sin estilo único

La obra de Doshi puede leerse como una búsqueda de equilibrio entre referencias internacionales y contextos locales, entre recursos modernos y oficios tradicionales, y entre el diseño inicial y la posibilidad de cambio. Su enfoque social no depende de una sola forma arquitectónica: se expresa en viviendas ampliables, espacios educativos abiertos al intercambio y proyectos urbanos que sitúan los servicios colectivos en la estructura del barrio.

Esta lectura se basa en los proyectos y planteamientos descritos en la documentación consultada; no equivale a una visita ni a una evaluación de su desempeño actual. En conjunto, sí permite reconocer un hilo conductor: para Doshi, la arquitectura tenía sentido cuando se vinculaba con la vida de quienes la habitan y con el lugar en que se construye.

La ficha, de un vistazo

Alcance

Lectura editorial; no constituye una visita ni una evaluación técnica.

Fuentes y referencias

Balkrishna Doshi: Architecture for the People ↗30/10/2026 Vitra Design Museum, “Balkrishna Doshi: Architecture for the People”.

Interview Balkrishna Doshi ↗30/10/2026 Vitra Design Museum, “Interview Balkrishna Doshi”.

Curator's Statement ↗30/10/2026 Vitra Design Museum, “Curator’s Statement”.