El diseño de espacios de trabajo ha evolucionado desde la jerarquía fija hacia la fluidez de la convivencia. Esta transformación no se limita a la estética del mobiliario, sino que redefine la relación entre las personas, sus rutinas y el entorno físico que habitan. A través de dos perspectivas complementarias, la de los hermanos Erwan y Ronan Bouroullec y la del diseñador Jonathan Olivares, se observa cómo la mesa se ha convertido en el eje central de una nueva geografía laboral, tanto en oficinas corporativas como en hogares.

La mesa comunitaria: de la granja a la oficina

En los inicios de la década de 2000, los hermanos Bouroullec se plantearon una pregunta fundamental: ¿qué significa realmente "vivir una oficina"? Su respuesta no fue la creación de un escritorio individual más eficiente, sino la concepción de un espacio compartido que imitara la dinámica de la vida doméstica. Erwan Bouroullec evoca la imagen de la mesa de madera de las granjas de sus abuelos, un lugar donde la actividad era simultánea y diversa: alguien leía el periódico, otro pelaba patatas, un tercero reparaba un reloj y los niños jugaban a las cartas. Esa mesa no tenía una función única, sino que era el corazón de la casa, un espacio que se vaciaba y se llenaba constantemente según las necesidades del momento.

Esta analogía doméstica fue la base para el desarrollo de Joyn, una mesa de gran formato que actúa como plataforma central para la comunicación y el trabajo en equipo. A diferencia de los escritorios de oficina tradicionales, equipados con múltiples accesorios y compartimentos que definen una tarea específica, Joyn se caracteriza por su "nada". Es una superficie homogénea y vacía, libre de jerarquías calcificadas. Su flexibilidad no reside en la estructura de la mesa en sí, sino en los accesorios que el usuario puede añadir o retirar: pantallas, contenedores y elementos de almacenamiento que permiten a cada persona configurar su espacio inmediato según sus necesidades del momento.

La libertad del usuario y la confianza institucional

El diseño de Joyn y el paisaje de oficina que lo rodea, que incluye piezas como el sofá Alcove para crear retiros privados, se basa en una premisa de libertad. Los diseñadores buscaban devolver al empleado la capacidad de elegir dónde y cómo trabajar, rompiendo con la idea de que el mobiliario debe imponer una forma de trabajo. Esta aproximación requiere, por parte de las empresas, un alto grado de confianza en las personas. El espacio invita al usuario a asumir la responsabilidad de su propio horario y de sus tareas, fomentando la autonomía y la toma de decisiones independientes.

Erwan Bouroullec señala que los objetos de diseño tienen una gran influencia no solo en el espacio físico, sino también en cómo se utiliza ese espacio y, en consecuencia, en cómo se trabaja. Un buen diseño de oficina puede fomentar un buen trabajo, mientras que un diseño deficiente puede tener consecuencias negativas para las personas y el negocio. La mesa comunitaria, al no dictar una dirección ni hacer demandas, se adapta a diversos contextos: puede ser utilizada por un director o por un secretario, en una reunión de grupo o en el trabajo individual, e incluso en entornos fuera de la oficina, como escuelas, bibliotecas o laboratorios.

El hogar como laboratorio de trabajo

Mientras que los Bouroullec aplicaban la lógica de la convivencia doméstica a la oficina, Jonathan Olivares experimentaba con la integración del trabajo en el hogar. Tras cerrar su oficina física y trabajar desde diferentes ubicaciones durante un año, Olivares descubrió que su entorno de trabajo preferido se había convertido en su casa. Su proceso no fue inmediato ni lineal; implicó una reevaluación constante de las rutinas, los espacios y los objetos que facilitaban la productividad.

Olivares se inspiró en el modelo de trabajo de Richard Sapper, quien desarrollaba sus proyectos desde sus hogares en Milán, el lago Como y Los Ángeles. A diferencia de la organización estricta de un laboratorio, el espacio de Sapper permitía cierto desorden creativo y pausas inspiradas. Olivares adoptó esta flexibilidad, reconociendo que la productividad no siempre requiere un entorno estéril, sino que puede beneficiarse de la inmersión en la vida cotidiana.

La cocina como centro de gravedad

Una de las conclusiones más significativas de Olivares es que, si la cocina es el centro del hogar, debe ser también el centro de la oficina doméstica. Al estudiar la vida de Alexander y Louisa Calder, observó que todo giraba en torno a la mesa de la cocina. Aunque Alexander Calder tenía un estudio dedicado, volvía inevitablemente a la mesa de la cocina para compartir tiempo con su familia, leer, dibujar y comer. Olivares descubrió que cuanto más cerca situaba su trabajo de la cocina, más productivos, energéticos y agradables se volvían sus días. La alternancia entre trabajar, hacer una pausa para preparar un café y cocinar una comida actuaba como una rotación de cultivos, aclarando la mente y permitiendo comenzar la siguiente actividad con mayor enfoque.

Esta integración no implica la ausencia de estructura, sino la creación de rituales. Olivares describe su rutina de llamadas de videoconferencia matutinas, que requieren una preparación específica: despertar antes del amanecer, preparar una bebida caliente y sentarse en un lugar con la iluminación adecuada. Estos rituales marcan la transición entre la vida personal y la laboral, creando un protocolo que mantiene la productividad sin sacrificar la comodidad del hogar.

Materiales, tiempo y sostenibilidad

La evolución de los espacios de trabajo también se refleja en la selección de materiales y en la adaptación a los cambios tecnológicos. En el caso de Joyn, la versión actualizada, Joyn 2, incorpora una actualización ecológica significativa. Tras veinte años de uso, la experiencia permitió a los diseñadores mejorar la producción de la mesa. Se sustituyeron los materiales originales por corcho, cuero reciclado y plástico reciclado. Además, se reconsideró el tamaño, se redujo el número de patas, se mejoró la gestión de cables y se facilitó el montaje y desmontaje. Esta evolución demuestra que el diseño no es estático, sino que madura y se adapta a las necesidades cambiantes de la sociedad y al medio ambiente.

En el ámbito doméstico, la tecnología juega un papel crucial. Olivares destaca la importancia del módem de internet como la "sangre vital" de su oficina en casa. La capacidad de la red determina la viabilidad del trabajo remoto, especialmente cuando la mayor parte del trabajo se almacena en la nube. La infraestructura tecnológica, aunque invisible, es tan determinante como el mobiliario visible. La mesa de Georgia O'Keeffe, que modificó para adaptarla a sus necesidades específicas, ilustra el proceso de ensayo y error que define la creación de un espacio de trabajo funcional: se introduce un objeto o una nueva costumbre, se prueba, y si no funciona, se ajusta o se descarta.

La convergencia de los espacios

Las perspectivas de los Bouroullec y de Olivares convergen en la idea de que el espacio de trabajo debe ser un paisaje flexible, no una estructura rígida. Ya sea en una oficina corporativa o en un hogar, la mesa actúa como un catalizador de la interacción humana. La eliminación de las barreras físicas y jerárquicas permite una mayor autonomía y creatividad. El diseño de estos espacios no busca imponer una forma de trabajo, sino ofrecer las herramientas para que cada persona encuentre su propio equilibrio entre la concentración individual y la colaboración colectiva.

La confianza es el elemento común que sostiene ambos modelos. En la oficina, la empresa debe confiar en que los empleados gestionarán su tiempo y su espacio de manera responsable. En el hogar, el individuo debe confiar en su capacidad para mantener la disciplina y la productividad sin la supervisión externa. En ambos casos, el mobiliario y la arquitectura actúan como facilitadores de esta confianza, proporcionando un entorno que apoya la libertad y la responsabilidad.

Conclusión

La redefinición del espacio de trabajo es un proceso continuo que refleja los cambios en la sociedad, la tecnología y las expectativas laborales. La mesa, ya sea la gran mesa de madera de la granja o la plataforma modular de la oficina contemporánea, sigue siendo el símbolo de la convivencia. Su poder reside en su capacidad para ser indefinida, un lienzo en blanco sobre el que se proyectan las actividades, las relaciones y las necesidades de quienes la habitan. El diseño de estos espacios no es solo una cuestión estética, sino una herramienta para mejorar la calidad de vida y el rendimiento en el trabajo, fomentando una cultura de colaboración, autonomía y bienestar.

La ficha, de un vistazo

Alcance

Lectura editorial; no constituye una visita ni una evaluación técnica.

Fuentes y referencias

Living an Office | Official Vitra® Online Shop ES ↗31/10/2026

Notes on Working from Home | Official Vitra® Website LP ↗04/11/2026

Home | Official Vitra® Website LP ↗05/11/2026